El burnout no aparece de un día para el otro. Es el resultado de sostener demasiado durante demasiado tiempo, hasta que el cuerpo y la mente dicen basta. No es pereza ni debilidad: es agotamiento real, y necesita cuidado, no exigirte todavía más.
Señales frecuentes
- Cansancio que no se va ni después de descansar o dormir.
- Cinismo o distancia hacia un trabajo que antes te importaba.
- Sensación de no rendir, de que nada de lo que hacés alcanza.
- Irritabilidad, dolores de cabeza, problemas para desconectar.
Cómo ayuda la terapia
En terapia miramos qué te llevó hasta acá: las exigencias externas, pero también las internas. Trabajamos en poner límites sostenibles, recuperar actividades que te nutren y revisar la relación que tenés con el rendimiento y el descanso. El objetivo no es solo "aguantar", sino reconstruir una forma de vivir que no te queme.
Si llegaste al límite, este es un buen lugar para empezar a soltar peso.