Después de una experiencia traumática, el cuerpo y la mente pueden quedar en estado de alerta mucho tiempo, como si el peligro siguiera presente. No es que "no lo superes": es que el sistema nervioso aprendió a protegerte y todavía no encontró la forma de soltar. Sanar es posible, y se hace acompañada o acompañado.
Señales frecuentes
- Recuerdos intrusivos, pesadillas o revivir la situación como si pasara de nuevo.
- Evitar lugares, personas o conversaciones que te recuerdan lo vivido.
- Estar siempre en guardia, sobresaltarte con facilidad.
- Sentirte distante de los demás o de tus propias emociones.
Cómo ayuda la terapia
En terapia vamos despacio y con cuidado, sin forzarte a revivir nada antes de estar lista o listo. Primero construimos seguridad y recursos para regularte; recién después abordamos el recuerdo para que deje de tener tanto poder sobre tu presente. El trauma no te define, y se puede integrar.
Tu ritmo manda. Estamos para sostenerte en cada paso.