Vivir con TDAH muchas veces significa sentir que te esforzás el doble para lograr lo mismo que los demás. No es falta de capacidad ni de ganas: tu cerebro gestiona la atención, el tiempo y los impulsos de una forma distinta. Con las estrategias adecuadas, esa diferencia deja de ser un obstáculo constante.
Señales frecuentes
- Dificultad para empezar tareas, organizarte o sostener la atención.
- Postergar cosas importantes aunque te generen estrés.
- Impulsividad, inquietud o sensación de tener "mil pestañas abiertas".
- Autocrítica fuerte por no rendir como creés que deberías.
Cómo ayuda la terapia
En terapia armamos juntas o juntos un sistema que funcione con tu cabeza y no contra ella: rutinas, recordatorios, formas de dividir tareas y manejar la impulsividad. También trabajamos la relación con vos misma o mismo, porque años de "te falta voluntad" dejan marca. El objetivo es que dejes de pelear contigo y empieces a usar tus recursos a favor.
Tu forma de funcionar tiene lugar acá. Vamos a hacerla más llevadera.