Los trastornos de la conducta alimentaria no se tratan realmente de la comida: hablan de control, de exigencia, de cómo te ves y de lo difícil que se vuelve a veces habitar el propio cuerpo. Son problemas serios, pero con acompañamiento adecuado se recuperan, y nadie tiene que atravesarlos en soledad.
Señales frecuentes
- Preocupación constante por la comida, el peso o la forma del cuerpo.
- Restricciones, atracones, conductas compensatorias o reglas alimentarias rígidas.
- Culpa o angustia intensa alrededor de comer.
- Que la relación con la comida esté ocupando un lugar central en tu vida.
Cómo ayuda la terapia
El acompañamiento es respetuoso y sin juicios. Trabajamos lo emocional que sostiene el síntoma, la autoexigencia y la imagen corporal, en un proceso que muchas veces se complementa con seguimiento médico y nutricional. El objetivo no es solo cambiar conductas, sino reconciliarte con tu cuerpo y con vos misma o mismo.
Sanar esta relación es posible. Empecemos cuando estés lista o listo.