Solemos terminar el día repasando lo que nos faltó hacer, no lo que hicimos. El diario de logros es una práctica simple para equilibrar esa balanza.
Cómo se hace
- Cada noche, anotá tres cosas que lograste ese día.
- Valen las pequeñas: respondiste un correo difícil, saliste a caminar, te sostuviste en un día complicado.
- Si querés, agregá una línea sobre qué fortaleza tuya entró en juego.
No es pensamiento positivo forzado. Se trata de registrar hechos reales que tu mente tiende a pasar por alto.
Dale unas semanas: la idea es entrenar la mirada, no cambiarlo todo de un día para el otro. Si la autoexigencia te pesa mucho, considerá un acompañamiento profesional.