Muchas peleas no son por el tema en sí, sino por sentir que el otro no escucha. Este ejercicio crea un espacio donde cada uno puede hablar y ser escuchado de verdad.
Cómo practicarlo
- Elijan un momento tranquilo, sin apuro ni distracciones.
- Uno habla en primera persona ("yo siento…") durante unos minutos; el otro solo escucha.
- Quien escuchó repite con sus palabras lo que entendió, sin defenderse ni corregir.
- Después cambian de rol.
La regla de oro: mientras uno habla, el otro no interrumpe ni prepara su respuesta. Solo escucha para comprender.
Es una herramienta de comunicación, no una solución a todos los conflictos. Si las conversaciones difíciles se repiten, una terapia de pareja puede acompañarlos.