Dormir bien no siempre es cuestión de voluntad. El cuerpo necesita señales que le avisen que se acerca la hora de descansar. A eso se le llama higiene del sueño.
Hábitos que ayudan
- Tratá de acostarte y levantarte a horarios parecidos, incluso los fines de semana.
- Bajá las pantallas y las luces fuertes una hora antes de dormir.
- Evitá la cafeína por la tarde y las comidas muy pesadas de noche.
- Armá un pequeño ritual de cierre: una ducha tibia, leer, respirar.
No esperes cambios de un día para otro. Sostener estos hábitos unas semanas suele ayudar a que el descanso mejore de a poco.
Si el insomnio persiste o el malestar emocional es fuerte, conviene consultarlo con un profesional. Esta guía es un apoyo, no un tratamiento.